Poemas, cuentos y otras yerbas
Mi nombre es Daniel Calleja y escribo desde que tengo memoria. La idea de estas páginas es compartir con quienes lo deseen mis cuentos, poemas y algunos escritos que no caben dentro de ninguna definición. No soy profesional, la escritura no es mi fuente de ingresos, pero si soy alguien que ha estudiado el tema y tratado de perfeccionarse cada vez más sin perder la autenticidad .
domingo, 1 de febrero de 2026
CAMBIO DE CUERPO
lunes, 26 de enero de 2026
CARTA DE UN HIJO ADOPTIVO A SU PADRE
Cuando escribí estos versos, desconocía el hecho de que un querido amigo era adoptado. Cuando leyó el poema se conmovió y me contó su historia. Él lo supo desde pequeño y lo vivió de la forma más natural. Incluso pensó que yo sabía sobre su adopción, o que su madre me lo había contado. Ni lo uno ni lo otro. ¿Casualidad? No creo en las casualidades. Espero que lo disfruten.
CARTA DE UN HIJO ADOPTIVO A SU PADRE
Padre:
¡Qué momento tan difícil
el de enfrentar la verdad
esa que tanto guardaste
que bien supiste ocultar!
Esa verdad que conozco
que llevo siempre contigo;
lo soy desde muy pequeño,
yo soy tu hijo adoptivo
¿Te sorprende que lo sepa
mi muy querido papá?
No sé por qué lo he callado
no te lo puedo explicar
Tal vez tuviera temor
de confirmar la verdad,
Pero, vos, ¿por qué callaste,
no vale más tu amistad?
¿No vale más tu cariño
que un documento arrugado?
¿O vos tenías temor
de sentirte rechazado?
¡Qué importa si por mis venas
no corre tu sangre, amigo
si mi vida ha navegado
por el mar de tu cariño!
Papá y mamá son ustedes
que me dieron un hogar
dos fantásticos hermanos
y me enseñaron a amar
Lea esta carta y medita
piensa papá, viejo amigo
que tan solo soy tu hijo,
olvida lo de adoptivo
Cuando volvamos a vernos
solo una cosa te pido
un abrazo silencioso
con tu hijo, el elegido.
jueves, 22 de enero de 2026
ESTAFADO DE LA MANERA MÁS BOBA
martes, 30 de diciembre de 2025
ÁNGELES SOBRE BERLÍN (Cuento completo)
Les comparto la versión completa de otro de los cuentos de mi libro "El nieto del dictador". Podrán notar la heterogeneidad de temas entre los diferentes relatos del mismo. Espero que lo disfruten y se puedan tomar un minuto para comentar.
—Así es, querida nieta, yo aún puedo verlos por las noches —insistió el abuelo.
A sus casi noventa años, las huellas del sufrimiento se dejan ver en su triste mirada y su rostro colmado de arrugas. Una burda cicatriz cruza su mejilla, producto de aquella vez que quiso saltar el muro para reencontrarse con su hermano y terminó con una bala que le rasgó la cara.
La niña lo mira con los ojos grandes de admiración. Ama a su abuelo, pero le cuesta aceptar que en pleno siglo veintiuno alguien crea todavía en esas cosas. Sin embargo, lo escucha con la fascinación propia de sus ocho años, que hacen que vea en el viejo a un gigante. El abuelo ya no puede cargarla sobre sus hombros, pero le encanta caminar de su mano y escuchar sus historias, aunque sean fantasías sobre un muro que dividía la ciudad y unos ángeles que ayudaron a derrumbarlo, y aunque a veces le cuente cosas sobre la guerra que su inocencia no alcanza a comprender.
El abuelo, sentando en el banco de la plaza, la mira con ojos rebosantes de ternura, mientras la niña intenta dominar el giro con los patines. Cuando ella se cansa, vuelve a sentarse junto a él y le da un beso tan grande que el corazón del viejo amenaza con derretirse.
—Abuelo, tu dijiste que los ángeles vinieron a romper el muro, ¿por qué todavía están aquí?
El viejo medita la respuesta. No puede explicarle a una niña que el odio que levantó esa pared creó, a su vez, un muro invisible en el alma de la gente; ni mencionar la vieja locura y los nacionalismos radicales que cada tanto resurgían y le traían los más tristes recuerdos.
—Quizás se encariñaron con nosotros —dice mientras le guiña un ojo.
La respuesta parece calmar su curiosidad. Pero, ¿no será que de verdad existen?
—Abuelo, ¿tú crees que yo también podré verlos algún día? —pregunta, pícara.
El abuelo, sonriente, contesta convencido:
—Si crees en ellos, podrás ver que, aún hoy, vuelan los ángeles sobre Berlín.
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SE AGRADECEN LOS COMENTARIOS. ES BUENO SABER QUE HAY SERES HUMANOS DEL OTRO LADO DE LA PANTALLA. Si hay ...
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