martes, 15 de abril de 2025

"EL NIETO DEL DICTADOR

         ¿Cómo explicar de que va mi libro, cuando tiene un contenido tan variado?

Podría decir que son cuentos, aunque a veces este término nos hace pensar en relatos dirigidos a niños. No. Se trata de cuentos para jóvenes y adultos de cualquier edad. El lenguaje es sencillo pero no vulgar. Escritos desde el corazón. 


Algunos son difíciles de clasificar. Hay dos de ciencia ficción, uno sobre el último sobreviviente de la raza humana y otro sobre viajes en el tiempo, un sentido homenaje a Isaac Asimov. 

Otro, muy cortito, habla sobre el amor entre un abuelo y su nieta con el trasfondo de la caída del muro de Berlín.  

"Fido", nos cuenta sobre el amor incondicional entre una mascota y su dueña.

En "La búsqueda" , nuestro protagonista vive una fantasiosa aventura mientras trata de encontrar a Dios. Sin embargo, no es un cuento religioso.

"Ahora es cuando" habla sobre la vida y la muerte en clave de humor. También con un tinte humorístico bastante marcado es el cuento titulado "Skipy", una divertida historia sobre la subjetividad del miedo.

"Nueve años" es un relato que bien podría haber formado parte de la "dimensión desconocida" , verosímil pero imposible de que suceda.

"¿No le parece , doctor?" es un cuento sobre lo malo que puede llegar a ser un suceso afortunado.

"La obsesión de Sergio" es una tragicómica historia sobre un joven obsesionado por saber que diría la gente en su velatorio y cómo planea averiguarlo con la ayuda de su mejor amigo.

"Pizza sorpresa" habla sobre las vueltas de la vida, un error fatal que parece arruinarlo todo, y la chance de volver a empezar.

"Querido hermano" , una carta donde se conjugan el amor y la culpa.

"Tarde de lluvia" nos muestra lo ridículo y peligroso de ocultar una pasión inocente  para no avergonzar a nuestra familia.

"La misma historia" es un cuento sobre fútbol, pero también habla de los prejuicios.

"Cargo de conciencia" toca el tema de la culpa, el miedo a la justicia, las diferencias de clase social y como enfocarse en lo que de verdad importa.

En cada uno hay algo de mí. Algunos nacen de experiencias personales. Otros, sobre reflexiones profundas o simples juegos de palabras transformados en historias. Se leen fácil. Ideales si tenés poco tiempo. Pero también permiten una re-lectura y significados más profundos de los que se pueden ver a simple vista. 

viernes, 4 de abril de 2025

Confesión


CONFESIÓN

 Lo tengo a confesar

la poesía no es lo mío

yo muchas veces ansío

poder declarar en verso

sacar de mi pensamiento

rimando como es preciso

sin caer al precipicio

sin esconder lo que pienso


Se los voy a reiterar

la poesía no es lo mío

pero a veces siento cosas

que de mi prosa se escapan

vienen los versos, me atrapan

y la caprichosa rima

quiere trocar en poesía

las cosas que a mí me pasan


Hay algo viejo y sabido

y por todos compartido

Que de poetas y locos

todos tenemos un poco

yo algo de lo primero

y mucho de lo segundo


Estar loco en este mundo

es indicio de cordura

la verdadera locura

es no repartir un poco


Es que en manos de unos pocos

la riqueza se acumule

y la miseria de miles

no pareciera importar

porque es muy fácil culpar

al pobre de su pobreza

llenarle bien la cabeza

para que no piense tanto

para hundirlos en el fango

de una ignorancia supina


Para sacarme esa espina

que me encaja el egoísmo

no puedo yo hacer los mismo

ni mirar para el costado

Educar para el reparto

que avergüence acumular

porque alcanza para todos

lo que la tierra nos da

lunes, 24 de marzo de 2025

EJERCICIOS DE ESCRITURA 4

En este nuevo ejercicio tiene una sola consigna. Una vieja cabina telefónica en la estación. Su teléfono que suena y alguien que atiende. Ese es el disparador. ¿Quién llama? ¿Por qué? Tomado como siempre de la web  de Literautas


                   Ten cuidado con lo que deseas 



—Te dije mil veces que esa manía tuya te iba a terminar metiendo en un lío —dijo Martha a su hijo Joaquín—. No podés ser tan, tan… quisquilloso. 
—Caray, madre, hubiera jurado que vos me entenderías —se quejó el aludido—. Mi jefe es insoportable. Suspenderme dos días solo por atender su teléfono. ¡Llevaba media hora sonando! ¡No podía soportarlo más! 
No era la primera vez que Joaquín se metía en problemas por atender teléfonos ajenos. Una vez atendió una llamada del novio de su prima al móvil de ésta y casi ocasiona que suspendan la boda. Por suerte se aclaró la confusión. Aunque nunca lo perdonaron y no lo invitaron al casamiento.
 Otra vez lo sacaron a patadas de una oficina donde había ido a hacer un trámite, y respondió el teléfono de la mujer que lo estaba atendiendo. Vaya atrevimiento.

 Podría seguir relatando los mil y un problemas causados por su incapacidad de oír sonar un teléfono más de tres veces sin atenderlo. Incluso estuvo a punto de caer preso por querer hacerlo en una comisaría.
 Su madre le sugirió visitar a un psicólogo, pero luego de tres sesiones le declararon un caso perdido. Mientras aguardaba en la sala de espera había atendido una llamada «porque la secretaria estaba en el baño y el aparato no paraba de sonar». 
«Desearía estar en un lugar donde no existiesen los teléfonos», pensaba a menudo. Su madre le sugirió la selva o el desierto, pero tampoco soportaba los mosquitos ni el calor. 
     —Aprovechando que no trabajás, podrías hacerme un mandado —sugirió su madre—. Necesito que levantes un paquete en la vieja estación del tren.
 —Mamá, en la vieja estación de trenes no hay nada. ¿Me estás tomando el pelo? —Ay, hijo, siempre tan distraído. La oficina de correos aún funciona, aunque no haya trenes. ¿Podés hacerme ese favor, o no? 
De mala gana respondió que sí. Al menos allí habría poca gente molestando con sus teléfonos. ¿Acaso no podrían usar los móviles en silencio? Porque hasta el zumbido de la vibración le molestaba. 
Para su desgracia, el lugar estaba muy concurrido ese día y no tuvo otro remedio que hacer cola. La gente iba y venía entregando paquetes, hablando por celular y el sonido lo estaba volviendo loco. 
De repente, un ruido antiguo llamó su atención. Parecía un aparato de los viejos, con campanillas metálicas y un llamador estridente. No paraba de sonar. Volteó para ubicar y rezongar al dueño. No era ningún móvil. Era el teléfono público de la vieja cabina, aparentemente abandonada hacía años, desde que los trenes habían dejado de correr.
 Ni siquiera recordaba haberla visto antes. No quería perder su lugar en la cola, pero su manía era demasiado fuerte y no se pudo resistir. Se metió en la cabina y levantó el tubo. 
Antes que pudiera decir palabra, una extraña voz sonó en el auricular. 
—Hola, Joaquín, pensé que nunca ibas a atender. Colgó tan rápido que casi hace saltar la horquilla. Apenas lo hizo empezó a sonar de nuevo. Y otra vez no pudo evitar atenderlo. 
—Hola, ¿quién habla? —preguntó con voz temblorosa.
 —Mi nombre no importa —dijo la voz al otro lado—. Estoy aquí para cumplirte un deseo. Pero ten cuidado con lo que pides. Porque te lo voy a hacer realidad.
 —Claro, un bromista. 
—¿Un bromista sabría tu nombre? Tienes diez segundos para formular tu deseo. Nueve. Ocho. Siete. Seis. Cin… 
—¡Nunca más quiero escuchar sonar un teléfono! —gritó, interrumpiendo la cuenta atrás. —Tú lo has pedido. Desde ahora tu deseo se ha cumplido. 
—Hola, hola, hola. Maldito bromista. Ya cortó —dijo al no escuchar la voz al otro lado.
                                               ...

 Los médicos que lo vieron fueron incapaces de explicar su repentina sordera. No encontraron causas físicas, y Joaquín nunca quiso contar la historia. Volvió varias veces a la estación, con la esperanza de revertir el deseo, pero la cabina ya no estaba. Cuando preguntó dónde la habían llevado, le explicaron como pudieron que nunca había existido tal cosa ahí. Se resignó. La culpa era solo suya, por no hacer caso a la advertencia de la voz, cuando le dijo que pensara bien su deseo. Aunque tampoco le dio mucho tiempo para pensar. Una maldita jugarreta. Sin embargo, no podía negar que su deseo se había cumplido. ¿Acaso podía quejarse?

sábado, 15 de marzo de 2025

Más allá de miradas y silencios

 Más allá de miradas y silencios


Pude ver más allá de las miradas

y escuchar más allá de los silencios

a la voz y la imagen del futuro

a la voz y la imagen de otros cielos


Pude ver mundos nuevos y fraternos

con justicia y en paz, siempre sonriendo

Pude oír los lamentos de otras tierras

arrasadas por muertes y tormentos


Pude ver las galaxias colapsando

y mil soles flotando en el silencio

y escuché decir a mis hermanos

que la tierra agoniza sin remedio


Que la selva sin árboles hoy llora

por su flora depredada y su vacío

por el hombre, que tonto enceguecido

va marchando camino del suicidio


Hoy he visto los anillos de Saturno

que bailaban al son del universo

y a mí tierra, que triste y aburrida

se dejaba caer en el infierno


Los volcanes responden con enojo

y arrojan hacia el cielo sus lamentos

y los sabios alertas nos predicen

los males del efecto invernadero


Pude ver el futuro de un sistema

de planetas y sol surcando el cielo

y el tercero, por culpa del humano

tan solo convertido en cementerio